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miércoles, 27 de junio de 2012

Hablamos como vivimos

Voy a escribir sobre un tema trillado: Mucha gente hace lo que dice... Mucha gente no. O eso pensamos en general. El problema real se da cuando alguien se expresa sobre cierto tema pero en sus acciones refleja estar lejos de sus dichos. Pero lo que no entendemos es que en mucho de nuestra vida estamos apresados por lo que sale de nuestra boca. 


Hay gente que sí vive según lo que dice... Dada su percepción de la vida. Ven todo gris, están frustrados, sin un futuro (o con uno poco alentador), en fin. Son ese tipo de personas que no pueden gozarse cuando a alguien le está sonriendo la vida porque piensan "no hay mal que por bien no venga". Es un modo de ser un tanto virulento porque es fácil de transmitir/contraer.


No me quiero poner en plan de discusión, pero hay gente dentro de la iglesia que lo vive y de paso lo contagia... En muchos lugares hay personas en autoridad (o no) inmersas en el "no se puede", "no te atrevas", "no te la juegues" etc. Creo que lo peor a destacar es que no solo queda en evidencia la mediocridad de quien lo dice sino que se atenta contra quien está oyendo.


Desearía  que llegue el día en que los hijos de Dios digamos algo diferente al "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" con sabor a resignación o el “Dios sabe” con aroma a frustración... Algo que nos haga entender que no se debe a nuestras ganas, o afanes, o nuestros deseos egoístas. No se trata de “confesionalismo” o de “decretar”… Se trata de creer. Me encantaría poder escuchar a gente que, antes de decir un "no puedo" la piense y no caiga en la “frase hecha” para poder demostrar al fin su dependencia real al expresar su esperanza citando lo escrito en Jer 32:27 “Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. Hay algo imposible para mi?”.

Pensemos.


Gracias por tu tiempo!

viernes, 6 de mayo de 2011

Superficialmente profundo.


A veces tendemos a ver solo por ver, a hablar solo por hablar y a pensar solo en base a estas acciones. Creo que no es nuevo ver que tanto Facebook como Twitter y otras redes sociales son instrumentos para explayarse que dejan a criterio (bueno o no) del lector lo expresado y que posición tomar en base a lo dicho.

Pienso que habemos, en diferentes temas, personas que queremos saber el “Que” pero no el “Por qué” ni el “Para que” ni menos el “De que”… Solo queremos saber “Que”. Como pasa mucho, con saber por un estado de Fb que en una relación esta todo mal, ya da para cranear sin buscar mucho fundamento, y armamos historias profundas partiendo de bases de algo tan superficial como una frase puesta en una red social que quien vaya a saber que tiene de cierto, que de sobrevaluado y que de broma.

Hay gente por ejemplo que por ver una foto o un comentario entre dos personas ya imaginan y vuelan, pero no van a la fuente a sacarse la ignorancia, a veces llegan al borde de preguntarle a otros pero nunca a los implicados. Otros solo se hacen la mente tratando de atar cabos basados en lo que se vio y el cómo se posicionan ellos ante esta demostración pública de “algo”.

Un ejemplo a seguir para mi y tantos otros es el de ir a consultar a la fuente. Hay tanta trama en medio de un rumor como la que los que lo llevan quieran ponerle. Recuerdo haber malinterpretado a alguien una vez y contar lo que oí a una persona. La idea era que fuera una pavada sin importancia que quedara entre los que estaban ahí, pero esta persona se lo paso a otra asi como yo lo había oído, sin preguntar a la fuente, y asi se fue dando el rumor, que hasta hoy seguiría (si es que a alguien le importa ya) hasta que no se vaya a la fuente.

Digamos que con Dios es lo mismo. Podemos hablar de El, dar testimonio y predicar, pero nuestro fin no es presentarles una obra acabada sino invitar a la gente a que indague por sus medios en el misterio de la salvación y el amor de Jesús por nosotros. Sí, tenemos que hablar. Sí, tenemos que ser y dar testimonio. Sí, nuestra es la responsabilidad de hacer discípulos. Pero no es nuestra la obligación de pasar tiempo de calidad con Dios por ellos.

A esto voy, en vez de conocerlo de oídas (y a veces parece bastar con solo un “que”) está bueno para crear en nosotros y promover a los demás el querer conocer al punto de “por qué”, “para qué” y “de qué” en este terreno donde quien responde es Dios mismo y busca que le preguntemos sobre El. Las reacciones no se van a hacer esperar y tampoco los comentarios… Pero con mas fundamento seguramente.

Gracias por tu tiempo!